Eduardo Guerrero, el
único deportista de Salto que fue a un Juego Olímpico y como si ello
fuera poco obtuvo Medalla de Oro en Helsinki 1952
en Remo junto a Tranquilo Capozzo dialogó en exclusiva con EL DEPORTIVO y
recordó aquel inolvidable acontecimiento que llevó a nuestra ciudad a la gloria
olímpica. Además este lunes vendrá a Salto después
de 30 años y será agasajado en el Salón Blanco de la Municipalidad.
La
vida está llena de sorpresas, y si bien existen registros en esta ciudad de que
un “Saltense” fue Oro Olímpico, quizás quedaron escondidos y muchos ni siquiera
conocen esta historia. Es por eso que Marcos Antunes, estudiante de Periodismo
Deportivo y uno de los creadores de EL DEPORTIVO realizó un trabajo periodístico
de investigación y logró contactar a ese hijo olvidado que tiene Salto.
A sus 84 años Eduardo Guerrero accedió
gentilmente a la nota y sobre su infancia en nuestra ciudad recuerda: “Nací en el Hotel Comercio y enseguida me
llevaron al campo y junto con mis hermanos y toda mi familia nos mudamos a San
Isidro para estudiar. Estuve 6 meses en el Colegio del Profesor Flores y al
poco tiempo ya me fui a vivir a Bs As”.
“A mi Salto no me debe absolutamente nada”
Las vueltas de la vida llevaron a Guerrero a
construir su vida fuera de Salto y con 24 años tuvo la oportunidad de
representar al país, en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952 que se disputaron
en Finlandia. Él junto al estadounidense Tranquilo Capozzo participaron en la
especialidad “Doble Par” de Remo y obtuvieron la medalla de Oro el 23 de Julio
de dicho año.
A pesar de haber conseguido ese gran premio,
Guerrero siempre mostró un perfil bajo e hizo del deporte algo secundario en su
vida: “Nunca festejé. Antes no existía
el festejo. En la entrega de premios nunca grité, ni salté. Me dieron la
medalla, di media vuelta y chau, ya está. Nosotros ganamos un Juego Olímpico y
listo, lo demás son flores”.
Sin embargo, y de forma muy cómica y anecdótica,
Guerrero recuerda cómo fue su primera remada junto a Capozzo: “El primer día que salimos con Capozzo
había mucha expectativa y cuando empezamos a remar no avanzábamos nada,
entonces decidimos cambiar de posición y cuando pegamos tres remadas el bote
era un avión. ¡Ahora sí!, dijimos”.
“El bote lo
conseguimos por una gauchada de unos amigos de San Nicolás. Nunca nadie se
acordó de nosotros”.
En una experiencia única que resultó ser muy
emocionante por el logró conseguido, el “Saltense” comentó lo vivido: “No teníamos el bote adecuado para una
competencia de ese nivel, mientras que el resto tenía de todo”.
“Lo remos que habíamos conseguido eran
flexibles, muy buenos, en cambio los que había en ese tiempo acá eran dos
garrotes que te destruyen las manos. El remo tiene que ser elástico, no hay
vuelta que darle”.
“Los botes que había eran flojos, de madera
y no de plástico. Además el diseño de los botes eran más bien chatos, un estilo
de bote ingles, en cambio el bote que teníamos para competir era muy veloz,
entonces siendo bien remado, poniendo potencia y haciendo una remada bien
hecha, buena final de pasada, buena aguantada de carro, el bote corre y la
prueba evidente es que es así y no hay lugar a discusión que ganamos fácil,
porque veníamos muy cómodos”.
“El bote lo conseguimos por una gauchada que
me hicieron unos amigos de San Nicolás, a los cuales estoy siempre muy
agradecido porque la carencia y la falta de interés de nuestros dirigentes del
club de ese momento de no querer hacer un bote”.
“Un tipo que
corría a pie como Luis Lagoa llevó a Salto bien arriba en el mapa”
“Cuando llegamos a Finlandia no teníamos
nuestro bote. Tuve que ir a un club a pedir prestado un bote para ir
entrenando. Finalmente un par de días después nos avisaron que nuestro bote
estaba roto y con la ayuda de los rusos lo arreglamos. Finalmente en la
competencia ellos iban ganando y los superamos con el “Tano” Capozzo haciendo
un buen trabajo de equipo”.
“Una revista inglesa escribió sobre esa
competencia que ganamos con Capozzo y dijo que habíamos sido el mejor bote de
los Juegos y que había ganado por una amplia diferencia siendo una brillante
exhibición de buen remo”.
Con el correr de los años quedó en la
memoria de todos los argentinos que el primer gobierno presidencial de Juan
Domingo Perón se destacó por utilizar al deporte como una política de estado,
sin embargo Guerrero remarcó que de ellos nunca se acordaron ni Perón ni la
gente relacionada a la Secretaria de Deportes: “Nadie se ocupó de nada. Como no teníamos bote tuve que ir
personalmente a San Nicolás a buscar uno que estaba roto, pero lo único que
había y lo metí en la carpintería del Club Canottieri Italiani sin que los
directivos supieran”.
Luego de haber ganado la Medalla de Oro,
muchos deportistas argentinos fueron declarados Profesionales y sin dudas que
esto afectó muchísimo a Guerrero, quien se manifestó: “Por haberme declarado ‘Profesional’ me frustraron muchas cosas, porque
podía haber competido para campeonatos argentinos, panamericanos, sudamericanos
y hasta podía haber participado en dos Juegos Olímpicos más por lo menos. Pero
no solo le pasó a Guerrero, sino también al Básquet Campeón del Mundo en el ’50,
a Osvaldo Suárez, una figura del atletismo que andaba una barbaridad”.
“Por habernos
declarado Profesional se diezmó el deporte argentino”
“Los políticos siempre tienen respaldo,
entonces se cuidan, pero con el deportista se lucen, entonces ellos creían que
se lucían declarando profesionales a los deportistas, sin tomar en
consideración que estaban diezmando el deporte argentino, y se pagaron las
consecuencias con la sequía de medallas que hubo por un largo tiempo”.
“En su momento nosotros éramos un ejemplo y
fuimos todos declarados Profesionales. Les causaron una gran destrucción al deporte
y a la presencia de la Argentina en eventos mundiales donde el deporte es muy
importante”.
“Los chinos juegan al ping-pong, pero no son
pelotudos, en cambio los argentinos si somos pelotudos, porque las consecuencia
se notaron, pero claro los políticos se quedan con que “Yo suspendí a fulano” y
adquieren protagonismo a través de esa acción, subiéndose a la espalda de
fulano”.
Salto tuvo un gran atleta que fue Luis Lagoa
y sobre él habló Guerrero: “Salto se
hizo muy conocido por Luis Lagoa. Él corría maratones, era un muy buen corredor
de mucho prestigio y todo el mundo sabía que era de Salto Argentino”.
La historia continua, EL DEPORTIVO junto con el apoyo de la Municipalidad de Salto traerá
a Eduardo Guerrero a SALTO después de más de 30 años y el medallista olímpico
nativo de nuestra ciudad será agasajado como se merece el lunes 23 de Julio a
las 10.30 en el Salón Blanco de la Municipalidad de Salto.




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