Cada uno
de los integrantes del plantel es merecedor de este ascenso histórico, pero
mucho mérito ha tenido Omar Jorge en este logro. El director técnico de Douglas
Haig fue el mentor de un equipo sólido, temperamental y con una fuerte vocación
ofensiva. El entrenador pregonó el mismo sistema de juego tanto de local como
de visitante y jamás se cuidó de los resultados. Su ambición en la búsqueda del
arco rival convirtió al “rojinegro” en un equipo respetado por todos.
Desde un principio, cuando el funcionamiento de Douglas Haig no
convencía, Jorge expresó en reiteradas oportunidades que su equipo necesitaba
tiempo. Con el correr de los meses, el trabajo y la necesidad de conseguir
buenos resultados le fueron dando la razón al actual entrenador.
Consolidó a Emiliano Olivero en el arco cuando muchos dudaban de sus
actuaciones, construyó una defensa sólida, rápida y con variantes, un
mediocampo que siempre mostró una tendencia a tener buen trato de la pelota y
acertó en la elección de la fórmula ofensiva. Algún resultado lo molestó, pero
jamás dudó del poderío de Douglas Haig para alcanzar lo que la ciudad
pretendía.
Como en toda gestión también debió aguantarse las críticas, como en
aquel partido que su equipo perdió frente a Gimnasia y Esgrima de Concepción
del Uruguay en el estadio “Miguel Morales”. Igualmente nunca estuvo “en tela de
juicio” su continuidad y ese resultado lo fortaleció, porque en la fecha
siguiente consiguió un triunfo clave frente a Cipolletti de Río Negro para
asegurarse la clasificación al undecagonal.
El optimista del ascenso
Una de las cualidades más importantes que mantuvo Jorge a lo largo del
campeonato fue su constante confianza en sus dirigidos. En cada entrevista que
le realizó LA OPINION magnificó la tarea a sus jugadores, como en aquella nota
previa al choque con Sportivo Belgrano de San Francisco cuando expresó:
“Sabemos que el rival tiene dos jugadores importantes, pero ellos deberán
cuidarse de González, Aranda, Defrancesco, Córdoba, Mazza, Leclercq y Mauricio
Levato”.
Jorge también era consciente de que por ser
un plantel plagado de jugadores de Pergamino debía mentalizarnos de “fortalecer
la localía” y así lo entendieron. De los cinco partidos que Douglas Haig jugó
en el “Miguel Morales” en fase final ganó tres y empató dos. De esta manera, el
público “Pergaminense” reconoció el esfuerzo del entrenador por formar un
equipo protagonista y ayer se lo hizo sentir.
Una
vez finalizado el partido, su nombre fue coreado por todo el estadio y el
técnico no pudo evitar la emoción. Se saludó con todos y le agradeció a cada
uno de sus jugadores. Omar Jorge será recordado por cada uno de los hinchas de
Douglas Haig y se metió en la “historia rica” del club. Se debía una esta
satisfacción en el “rojinegro” y ayer la terminó de coronar. Como jugador fue
uno de los mejores marcadores centrales que pasó por la entidad y como técnico
demostró que pocos alcanzarán lo que hizo, el entrenador que devolvió a Douglas
Haig a su lugar de origen.

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